Notas principales
SEPTIEMBRE 2024
EL ENEMIGO ESTÁ EN CASA
El principal escollo que tendrá la primera mujer presidenta de México no está en factores exógenos, en el ámbito internacional y menos de lo que queda de la oposición, el verdadero enemigo de Claudia Sheinbaum se llama Andrés Manuel López Obrador.
No obstante que la presidenta electa tendrá un poder similar a sus pares priistas del pasado, el arranque de su administración será muy complicado debido, quien lo dijera, a los yerros y arranques revanchistas de Andrés Manuel López Obrador, quien con un ánimo vengador y nostálgico de la pérdida inminente del poder, ha pretendido dar un golpe de timón para someter al Poder Judicial y de paso, aniquilar a los organismos autónomos que tanto le estorbaron durante su administración.
Estas medidas provocaron la devaluación del peso, al tiempo de alejar a los inversionistas y provocar una turbulencia financiera y de credibilidad que ha puesto bajo la lupa de las calificadoras internacionales al país, que ya consideran la degradación como una alternativa real.
La condena de nuestros principales socios comerciales, Estados Unidos y Canadá, son consecuencias naturales de los arranques totalitarios del tabasqueño.
AMLO ha reaccionado como si hubiera ganado Xóchitl Gálvez la elección presidencial porque desde el 3 de junio se dedicó a impulsar la reforma judicial, sin importarle las consecuencias que están a la vista y que pone en serio predicamento el accionar de su sucesora, que tendrá que remar a contracorriente para estabilizar un barco que está a la deriva.
De que le sirve tener el control total en ambas Cámaras legislativas federales a la doctora, si de suyo, ello no alcanza para detener el deterioro de los principales indicadores macroeconómicos, de la devaluación y de la inflación, a menos de que detenga la reforma judicial, en los términos que está redactada y cuya piedra angular es la elección directa de los jueces, magistrados y ministros.
A un mes de que se vaya AMLO a su finca de Tabasco, pensarían algunos conservadores que sería mejor que ya le cediera los bártulos a Claudia Sheinbaum para que recomponga el rumbo, sin embargo, esta postura está muy lejos de que se haga realidad, toda vez que no cederá ni un ápice, ni un día, esa facultad constitucional que le permite ejercer el poder hasta el último segundo del 30 de septiembre.
Es decir, para aquellos que han visto ciertas señales en la mayoría legislativa morenista y aliados de que la reforma judicial podría sufrir un impasse, mientras se aclaran las cosas, pues les diremos que están equivocados, porque el presidente va con todo para que aprueben al vapor la reforma judicial que tendrá uno de sus principales damnificados a la propia presidenta de México, ya que no es lo mismo arrancar su sexenio sin grandes obstáculos que resolver de inmediato; que con una crisis económica y riesgos de que se desvanezca la gobernabilidad entre sus manos.
La creciente protesta de los estudiantes de derecho de diversas universidades públicas y privadas y de los trabajadores del poder judicial, son tan solo la punta del iceberg que refleja el malestar en diversos sectores de la población que se han visto afectados por el pésimo gobierno de López Obrador.
El espejismo que representa haber ganado con el apoyo popular de 36 millones de mexicanos, confunde a los nuevos gobernantes en la toma de decisiones, porque no consideran que 74 millones de personas no votaron por Claudia Sheinbaum, además de que, per se, las mayorías no tienen la razón por el simple hecho de serlo.
EL derroche del capital político de la primera mujer presidenta, ya inició al respaldar la reforma judicial e impulsar la imposición de una sobrerrepresentación en ambas cámaras por arriba de los que dispone la Constitución. Ya que una cosa es la abyecta sumisión de los consejeros del INE y de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y otra, el espíritu del constitucionalista que buscó darle voz a las minorías con el ocho por ciento de sobrerrepresentación máxima que debe tener una coalición.
Flaco favor le hicieron los magistrados electorales a la presidenta, porque impidieron que por la vía institucional las minorías tengan espacios para manifestar sus inconformidades y canalizar sus descontentos. Ahora, solo tendrán la calle como tribuna, para sus protestas, plantones y todo tipo de manifestaciones que pondrán en serios aprietos al nuevo gobierno.
Gracias a AMLO, la presidenta enfrenta serios escollos no solo para iniciar su administración, sino para establecer las bases de la transformación que, por cierto, no se puede edificar sobre cimientos que están podridos por la ineptitud, la corrupción y la impunidad; por lo que ella deberá dar un nuevo rumbo al país, con la redirección de todas las políticas públicas que tienen que ver con la seguridad pública, salud, educación, economía, inflación, sustentabilidad, independencia energética y alimentaria, finanzas públicas, entre otras tantas.
Mientras que AMLO gobernó con mentiras, solo basta escudriñar en su discurso de 1 de septiembre, Claudia enfrentará la cruda realidad que se ha complicado más por los arranques caprichosos y revanchistas de un presidente que no midió las consecuencias de sus actos en el nuevo gobierno.
MAYO 2024
TODOS A VOTAR
En cada elección presidencial se repite hasta el cansancio la invitación a los ciudadanos a votar, pero alrededor del 40 por ciento de la lista nominal de electorales, no acuden a ejercer ese derecho y por ende dejan que otros decidan por ello y lo más grave es que después se quejan del mal gobierno, aunque ellos fueron los causantes directos del triunfo del incompetente y corrupto.
Ciertamente, los atractivos que representa para los jóvenes el votar por primera vez, se van diluyendo con el paso del tiempo, al observar que todos los partidos políticos son los mismos y están conformados por una bola de rateros o de ineptos en el mejor de los casos.
En un país que se vive en términos generales en libertad y con cierto respeto a los derechos humanos consagrados en la Constitución, resulta difícil de creer que por culpa de presidentes totalitarios, las cosas pueden cambiar, tal como ha ocurrido en otras latitudes como en Cuba, Venezuela, Nicaragua, Rusia y Corea del Norte en donde sus habitantes están sumidos en la pobreza, marginación, acotados en sus libertades y capacidades de desarrollo.
Este es el modelo que imponen los gobiernos de izquierda de la región y que están alineados al Foro de Sau paulo y que cual es parte el gobierno de López Obrador.
Por eso se dice que está elección del próximo 2 de junio, no servirá solamente para elegir a nuestros gobernantes, sino se pondrán en la mesa dos modelos de gobierno; uno, el democrático y el otro, la plena dictadura.
Los hechos son los que hablan y no las verborrea que se escupe todas las mañanas desde Palacio Nacional y en ese sentido AMLO ha tratado por todas las vías de aplastar al Poder Judicial y a los organismos que constitucionalmente tienen la obligación de ser contrapesos del Poder Ejecutivo.
O desaparece a los órganos autónomos, o los acota, o los copta, como ha sido el caso de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en donde cobra como titular una Piedra que solo ha demostrado ser comparsa del poder.
Es de suma relevancia para el futuro del país, que los ciudadanos en edad de votar salgan acudan a la cita con las urnas y ejerzan ese derecho, sin importar por quien votar, aunque, hay que decirlo, solo existen dos caminos; el continuismo, el más de los mismo, o como dicen los oficialistas, “construir el segundo piso de la transformación”, sin considerar que los cimientos están podridos por la ineptitud y la corrupción.
La otra opción, representa el cambio que busca terminar con las estrategias fallidas que instrumentó AMLO en materia de seguridad pública, servicios médicos, educación, empleo, medio ambiente, división de poderes, agua, etc. Esto no significa que, por ejemplo, Xóchitl Gálvez vaya a cancelar los programas sociales de AMLO, sino al contrario, fortalecerlos con más apoyos y menos corrupción.
Hay que salir votar y defender la voluntad de las mayorías, es decir que a la candidata ganadora se le respete su triunfo, aunque está haya sido por un voto.
Si quieres desperdiciar tu voto por Movimiento Ciudadano y Máynez, estás en tu derecho, pero de nada servirá para cambiar y mejorar, ya que quedará en tercer lugar, es mejor que ese voto tenga una mayor utilidad en manos de Xóchitl Gálvez.
