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Desde San Lázaro. Ricardo Monreal pone el pecho ante las balas. Por: Alejo Sánchez Cano. Destacado

18 Dic 2020
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Los principales operadores del presidente López Obrador, tienen incluso que exponer el pellejo para llevar a buen término las órdenes recibidas y hay instrucciones que no admiten fracaso.

Uno de esos apagafuegos es Ricardo Monreal, quien desde el senado ha operado la agenda legislativa del presidente de la República y conste que en la cámara alta no existe la mayoría abrumadora que tiene el partido en el poder en la colegisladora, sin embargo, ello no ha sido pretexto para fracasar en las encomiendas dictadas por el Ejecutivo.

La división de poderes en nuestro país solo está referido en la Carta Magna ya que en la realidad, los hechos lo comprueban todos los días, existe plena subordinación del legislativo, por lo menos de los diputados y senadores de Morena y aliados, quienes acatan a pie juntillas a las directrices emanadas de Palacio Nacional.

Así ha sido con los gobiernos priistas y panistas y ahora, no obstante el discurso del nuevo régimen, pues las cosas no son diferentes.

Ante la reforma a la Ley del Banco de México (Banxico) para captar  dólares en efectivo, su autor, Ricardo Monreal se ha expuesto a todo tipo de misiles disparados desde todos los frentes, particularmente del frente amigo y por supuesto de los banqueros, empresarios, organismos internacionales y vamos, hasta de funcionarios de la 4T, quienes pusieron en tela de juicio la Iniciativa del senador, sin reparar de que él recibe “indicaciones superiores”

La Iniciativa de reforma no es para beneficiar a ciertos empresarios, es decir no lleva destinatario y mucho menos busca vulnerar la autonomía  de Banxico y propiciar el lavado de dinero.

Lo que pretende la Iniciativa es que los receptores de remesas no sufran las prácticas agiotistas de los mismos bancos y empresas de trasiego de dinero.

De un dólar que cuesta, por ejemplo 20 pesos, los intermediarios se quedan hasta 5 pesos por cada billete verde y esto es un robo descarado que lastima severamente a los sectores de la población más desprotegidos.

Este loable propósito, sin embargo, se soslaya ante el daño que ocasionaría la Iniciativa Monreal y efectivamente metería al sistema financiero mexicano en una dinámica plagada de sospechosismo por abrir las puertas de par en par al lavado de dinero.

Por ello, es relevante que se haya pospuesto hasta febrero la discusión de la reforma en cuestión, para tener más tiempo de análisis y ponderación, así  como para incorporar las recomendaciones de todos los sectores de la sociedad involucrados en el tema.

Con iniciativa y creatividad se podría encontrar el “Justo Medio” que deje satisfecho a todas las partes y sobre todo que permita hacerle justicia a los braseros y familiares, así como a los sectores financieros de México y por supuesto preservar la autonomía de Banxico.

Obviamente, se cumpliría con el objetivo del presidente López Obrador que dio pie a la Iniciativa y claro, quedará inmaculada la  eficacia  del fiel escudero, quien al final del día apreciará que sus blasones conquistados en batalla, quedarán más relucientes que nunca.

Ricardo Monreal podrá jugar pelotas calientes, pero nunca meterle un autogol al dueño del balón.

El líder de los senadores morenistas tiene picaporte en la oficina del principal huésped de Palacio Nacional y si asumió como propio un proyecto de reforma que resultó controvertido, no lo hizo por voluntad propia, sino por responsabilidad institucional. 

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